|


|
Paso 2:
Corregidos
La aplicación de los correctores
debe realizarse no sólo en las ojeras, sino también
en cualquier imperfección de la piel o surcos que quieras
disimular. Si se trata de las ojeras, aconsejo ubicarlos puntualmente
donde se proyecta la sombra para dar luminosidad.
La aplicación inicial se hace con un pincel destinado
sólo a este producto, pero el toque final es esfumarlo con
un triángulo de látex o con los dedos, hasta que se
confunda con el tono de la piel.
Existen varios tipos de correctores, personalmente recomiendo
los correctores de textura en crema, que son más cubritivos.
En la elección es aconsejable recurrir a las expertas que
siempre están para ayudarte en los salones de ventas de cosméticos.
Los más utilizados y reclamados son los llamados
antiojeras que actúan sobre el tan antiestético efecto
del cansancio. Conocer el color apropiado para cada coloración
de ojeras te asegura un mejor resultado. Aquí va una guía
sencilla:
• Corrector beige: Para ojeras
poco acentuadas, ligeramente más claro que el color de la
piel.
• Corrector amarillo: Está
indicado para ojeras de tono violáceo.
• Corrector beige anaranjado:
Disimula las ojeras azuladas.
• Corrector verdoso: Tiene la
función de cubrir las manchas o zonas rojizas de la piel.
• Correctores marrones: Se usan
para crear un efecto de claroscuro, para destacar un pómulo,
acortar o afinar la nariz o disimular un doble mentón.
Correctores: Referencia de color
|